El manuscrito de Avicena, en el País Valencia. Artículo de Cristina Vázquez

Artículo de Cristina Vázquez

El periodista y escritor Ezequiel Teodoro (Ceuta, 1971) nunca pensó que con su primera novela, El manuscrito de Avicena, se adelantaría a la propia realidad. Es un libro, describe su autor, de acción, de intriga, “una aventura a través de los siglos”, en la que se entremezclan cruzados, masones, espías y terroristas. El más famoso, Osama Bin Laden, personaje que el autor liquida en su libro mucho antes de que un comando de élite del ejército de EE UU lo matara en mayo en su escondite en Pakistán. “Fue un poco una casualidad, porque en principio situé la acción 50 años atrás. Luego la historia fue más importante y decidí ubicarla en el presente”, añade. “No sé por qué lo hice”, se ríe. Un gesto premonitorio, como luego se vio.

La trama combina ingredientes de la novela negra con la histórica y salta con agilidad de finales del siglo X a la actualidad. Saltos temporales sin los que sería imposible entender la acción. Si hay un personaje en el que se ha inspirado Teodoro para escribir el libro ese es Avicena, médico y filósofo persa del siglo XI. “Me cautivó, sobre todo por esa máxima que practicó a lo largo de su vida de que siempre hay que seguir aprendiendo”. ¿Por qué una novela así? “El estilo y el género salen de forma natural, depende mucho de lo que lees”, agrega el autor. “Me salió este libro”, afirma encantado con Entrelíneas, editora de su libro, del que ya lleva vendidos más de mil ejemplares.

El manuscrito de Avicena es su primera novela, pero escribe desde hace tiempo, sobre todo, relatos cortos. Los ha publicado en páginas literarias de Internet y en un recopilatorio de la Escola d’Escriptura del Ateneu barcelonés, donde sigue un taller de escritura a la vez que avanza en su segunda novela. Tras 16 años de periodista (en El periódico de Ceuta, la Cope o Europa Press), Teodoro lleva ahora el gabinete de prensa del Ministerio de Fomento.